El 12 de enero, Sanjay Gopalakrishnan, vicepresidente senior de BYD India, declaró que la compañía espera capturar el 40% del mercado indio de vehículos eléctricos para 2030. Ese mismo día, las acciones de BYD subieron un 3,09% en la Bolsa de Shenzhen y hasta un 9% en Hong Kong, alcanzando máximos de cuatro meses.

La actitud del mercado de capitales refleja directamente la confianza en una empresa. BYD ha alcanzado una posición sin precedentes en términos de ventas, integridad de la cadena industrial y acumulación en tecnologías de baterías, motores y electrónica de potencia. Es el líder indiscutible entre los fabricantes chinos de vehículos de nueva energía.

La trayectoria de BYD en el extranjero es la más exitosa entre las marcas chinas, y su modelo de internacionalización es uno de los pocos que han demostrado ser efectivos. Analicemos cómo se forjó el camino de BYD.

1. El camino de expansión global de BYD

En 2003, Wang Chuanfu compró Qinchuan Automobile contra la opinión general, entrando en la fabricación de automóviles y comenzando temprano el desarrollo de vehículos de nueva energía. Después de casi una década de preparación en China, BYD empezó a internacionalizarse.

En 2012, la empresa obtuvo su primer pedido de autobuses eléctricos en Países Bajos. A partir de ahí, los éxitos se sucedieron: Reino Unido, EE. UU., Japón, Alemania... todos estos países tradicionalmente automovilísticos adoptaron los autobuses eléctricos de BYD. Entre 2014 y 2017, BYD fue líder mundial en ventas de autobuses eléctricos puros durante cuatro años consecutivos.

Además de autobuses, los vehículos comerciales de BYD incluyen furgonetas aeroportuarias y camiones de reparto urbano. Países como Suecia, México y Países Bajos adquirieron camiones eléctricos de BYD. La empresa también desarrolló proyectos de monorraíl en El Salvador y Brasil. Hoy, BYD ha entregado más de 85.000 vehículos comerciales eléctricos puros globalmente, de los cuales más de 70.000 son autobuses.

Tras años en el sector comercial, BYD ha comenzado a impulsar con fuerza los turismos en los últimos dos años. En 2022, la aceleración fue notable: en julio, lanzó su marca en Tokio con los modelos ATTO 3, Dolphin y Seal; en agosto, anunció su entrada en Suecia y Alemania; en agosto, también ingresó a Tailandia; en septiembre, lanzó los modelos Han, Tang y ATTO 3 en Europa; en octubre, los exhibió en el Salón del Automóvil de París.

Desde julio de 2022, BYD ha desglosado las ventas de turismos en el extranjero en sus informes mensuales: 4.026 unidades en julio, 5.092 en agosto, 7.736 en septiembre, 9.529 en octubre, 12.318 en noviembre y 11.320 en diciembre, totalizando más de 55.916 unidades. El ATTO 3 fue el modelo más vendido en Israel en noviembre con 2.333 unidades.

Aunque las ventas en el extranjero aún representan una pequeña parte del total, BYD es ya el líder entre las marcas chinas.

2. De vehículos comerciales a turismos

La estrategia de BYD ha sido clara: primero atacar el mercado B2B (transporte público) y luego el B2C (turismos). La razón es que el mercado de turismos exige una fuerte marca, tecnología y competencia, mientras que los vehículos comerciales priorizan la durabilidad. Con una ventaja de coste-rendimiento, BYD fue conquistando el mercado de autobuses, similar a una estrategia de "rodear las ciudades desde el campo", aumentando gradualmente la aceptación de la marca.

Sin embargo, esta estrategia tiene un inconveniente: puede asociar la marca a segmentos bajos. GAC Aion, por ejemplo, se vinculó a los taxis y le costó subir de gama. BYD se enfrenta al mismo problema, razón por la cual creó la marca Yangwang.

Además, BYD suele usar un modelo de activos ligeros, colaborando con distribuidores locales. Esto facilita la expansión rápida y reduce la inversión, pero implica compartir ganancias y dificulta la construcción de marca.

3. Todo el pasado es un prólogo

BYD no solo ha avanzado paso a paso, sino que ha cuidado su base B2B. En octubre de 2022, ganó un gran pedido de Sixt, que comprará 100.000 vehículos eléctricos en seis años. También está construyendo fábricas en Tailandia e India, y ha colaborado con Shell para instalar cargadores en el extranjero.

La salida al exterior de BYD es metódica y sólida, gracias a su acumulación tecnológica y cadena industrial completa. Sin embargo, hay que ser realistas: la inteligencia (conducción autónoma y cabina inteligente) es un punto débil. BYD debe reforzar este aspecto.

En resumen, la internacionalización de los turismos de BYD acaba de empezar. Queda por ver si repetirá el éxito de los vehículos comerciales. Pero, por ahora, BYD representa el techo de las marcas chinas.