Últimamente hemos estado pensando si deberíamos comprar otro coche en casa.

Actualmente tenemos un coche de gasolina normal, que uso para ir al trabajo y llevar a los niños al colegio, justo para el día a día. El problema es que mi pareja trabaja en dirección contraria y el trayecto es largo; todos los días tiene que ir en autobús, salir temprano y volver tarde, es muy duro.

Pensando en la comodidad y porque es una necesidad real, consideramos comprar un coche eléctrico. Con los precios de la gasolina por las nubes, comprar otro de gasolina sería imposible de mantener.

Así que empezamos a mirar coches, comparar configuraciones, y dimos vueltas viendo varias marcas. Ahora hay tantas marcas de coches eléctricos que ni siquiera conozco muchas, y los modelos son abrumadores.

Después de filtrar y comparar, teniendo en cuenta la relación calidad-precio, la practicidad para el hogar y la reputación, finalmente creemos que BYD se ajusta mejor a las necesidades de una familia normal como la nuestra, y nos gusta en todos los aspectos.

Ayer mi pareja llegó a casa del trabajo riendo y me dijo que, como ha estado mirando coches en internet todos los días, los algoritmos le mostraron un chiste: que el trío de los pobres hoy en día es: coche BYD, móvil Huawei y reloj Huawei.

Jaja, qué casualidad, ya tenemos el móvil y el reloj, solo nos falta el BYD para completar el pack.

Bromas aparte, cuando llega el momento de decidirnos a comprar el coche, ambos dudamos. Aunque el coche que nos gusta está dentro del presupuesto y no habría problema en comprarlo, comprar un coche no es un gasto único. Añadir otro coche implica más gastos fijos.

Primero, el problema del estacionamiento: la entrada de nuestra comunidad es una zona de estacionamiento restringido, las multas son habituales. No tenemos plaza propia, solo alquilamos una a un vecino. Si compramos otro coche, necesitaríamos alquilar otra plaza, más la cuota de mantenimiento, varios miles al año.

Luego viene el seguro del coche, el mantenimiento periódico, los costes de carga, etc. Todo son gastos fijos que se acumulan con el tiempo.

Al pensar en todos estos gastos adicionales, dan ganas de apretar el bolsillo. Comprar o no comprar, esa es la cuestión.